Gobernanza ambiental, una responsabilidad de todos

El medio ambiente y el patrimonio cultural son factores claves para la actividad turística, de su cuidado depende que podamos seguir disfrutándolos y por ello es fundamental tomar conciencia del lugar que cada uno tenemos para aportar nuestro granito de arena que ayude a mitigar los impactos negativos que generamos al visitarlos. Máximo Lanzetta, Sociólogo y Magister en Política Ambiental y Territorial, nos cuenta cómo hacerlo.

 

¿Qué es la gobernanza ambiental y a quiénes involucra?

Cuando hablamos de gobernanza, nos referimos a dos cuestiones básicas que la constituyen: por un lado la existencia de un bien común, en nuestro caso el ambiente natural o patrimonial que es objeto de visita y uso de diferente tipo por los turistas. La segunda cuestión es que su preservación o cuidado depende de un sistema complejo de actores, donde si bien el Estado puede tener un rol relevante en la regulación, promoción y control, el efectivo cuidado supera las posibilidades de sus agentes, y depende también de las acciones del resto de los actores. Es por ello que la gobernanza ambiental es un proceso en el cual un conjunto de actores, públicos y privados, acuerdan de manera explícita o implícita un conjunto de acciones que buscan acotar los conflictos, y acordar las medidas de cuidado del bien común del que dependen todos en su actividad. Por lo tanto, en diferentes niveles y con responsabilidades diferenciales involucra a todos los actores, incluidos los mismos turistas.

¿Cuál es la situación actual, a nivel general, de los destinos turísticos respecto a la conservación del medio ambiente?

Es muy variable en aquellos que tienen un régimen de protección especial, como las áreas ambientales protegidas (por ejemplo un parque nacional), la conservación ambiental tiene un alto nivel respaldado por un plan. Fuera de estos sitios, el ambiente natural y patrimonial está sujeto a las regulaciones y a la responsabilidad efectiva de todos los actores, tanto de quienes viajan como de las empresas que los organizan, los prestadores de servicios y el Estado que en sus diferentes niveles debe regular que estas actividades no degraden la calidad ambiental de los recursos que son objeto de visita, las que en ocasiones implican un nivel de uso intensivo como por ejemplo cuando nos bañamos en ríos y además hacemos pesca. Hay otros factores muchas veces invisibilizados, como el uso del agua, el desecho de las aguas cloacales y la gestión de los residuos. Esto es variable y depende mucho de la capacidad de soporte de cada ambiente, no se puede hacer una regla general, de allí que es discutible en cierto punto la noción de turismo masivo, dado que hay ecosistemas frágiles que incluso no soportan ni siquiera poca gente; o bien poca gente puede generar un riesgo potencial muy alto, como es el caso de las áreas intangibles de los parque nacionales, donde un incendio provocado por un fuego mal apagado puede generar un daño casi irreparable.

¿Cómo influye y qué impactos ocasiona el turismo de masas sobre los recursos naturales?

El turismo en masa implica que un número de personas importante, y durante mucho tiempo, realiza un uso intensivo de un recurso natural que tiene una connotación turística. Todo recurso tiene una capacidad de asimilar el impacto que le genera un uso intensivo, cuando esa capacidad es desbordada comienza un proceso de pérdida de calidad del recurso, eso se traduce en reducción de calidad del agua, en algunos casos esa pérdida de calidad puede llegar al punto de que esas aguas hasta sean no aptas para bañarse como ocurre en muchas playas de Brasil donde el Estado provee información de monitoreo de las playas para orientar a los bañistas. En otros casos, la pérdida de calidad es más compleja, no sólo de la calidad del agua, sino que esto genera en ocasiones una pérdida de especies, lo que significa una pérdida de biodiversidad. En áreas patrimoniales se producen efectos como la erosión de las ruinas, tal el caso de Machu Pichu o Pompeya. Todo esto lleva a la necesidad de regular los períodos de apertura y la cantidad de gente que puede ser admitida, además de otras medidas tendientes a reducir los impactos que el turismo siempre genera.

¿Cuál es el lugar de las agencias de turismo?

Las agencias de turismo son un actor relevante en el proceso de la gobernanza ambiental del sistema que es objeto de visita. En primer lugar, son el nexo entre la demanda y las ofertas de sitios, por lo cual juegan un rol orientador, tanto en la elección de los destinos como en las cuestiones que el turista debe tener en cuenta para preservar el ambiente natural o patrimonial que será visitado. Por ejemplo, si un turista decide ir a las playas del sur de Brasil, conocer cuáles son las playas mas comprometidas ambientalmente puede ayudar a orientar al turista hacia aquellas que ofrecen mejores condiciones de calidad del agua; pero también puede instruir al turista sobre cómo comportarse en las playas y en la zona de influencia para mitigar el impacto que se genera.

¿De qué manera el turista puede contribuir?

El turista es un actor fundamental, dado que su acción es la que en definitiva va a generar los impactos diversos; por lo tanto puede contribuir a generar un turismo más sustentable. La primera contribución es en la planificación y elección del sitio, el turista puede elegir entre opciones más o menos comprometidas ambientalmente, para lo cual requiere de información que no siempre está disponible, y que los agentes de viaje podrían facilitar. A veces no podemos cambiar el sitio, acaso porque muchos son únicos, como el caso de Machu Pichu, entonces aquí el turista debe estar advertido de todos los cuidados que se espera que realice a fin de minimizar el impacto de erosión, pero también de otros impactos como los residuos. Quienes eligen las montañas como lugar de visita suelen ser instruidos en que deben bajar con los residuos que se generan, ya que del ejercicio de esta responsabilidad depende el mantenimiento de la calidad de ese bien natural común. Otras acciones, no por ser más familiares dejar de ser relevantes, como por ejemplo el reuso de toallas para minimizar el uso del agua, que en muchos sitios es un recurso escaso, pero se debe tener información para asumir con más convicción estas acciones responsables. En tal sentido, estoy seguro que muy poca gente sabe que la provisión de agua en la costa bonaerense proviene de unos acuíferos muy débiles, muy diferente al generoso Río de la Plata que provee la mayor cantidad del agua de la metrópolis de Buenos Aires.

¿Cuáles son los lugares que hoy se encuentran en alerta ambiental?

Lamentablemente hay muchos sitios en el planeta y en nuestro país, no siempre conocidos por el público en general, y esto ya es un problema porque es difícil impulsar actitudes responsables sin información adecuada; incluso no sólo de los turistas sino también de los gobiernos y de los inversores. Volviendo a un sitio que es la costa bonaerense, la misma sufre un proceso de erosión, el cual ha sido desencadenado por la acción del hombre, especialmente con la construcción y la eliminación de los médanos y la construcción de drenajes de pluviales hacia el mar, cuando naturalmente terminaban en los médanos. La falta de reposición apropiada de la arena genera un progresivo achicamiento de las playas y un corrimiento lento hacia el interior del continente. La especulación inmobiliaria y las regulaciones flexibles y fragmentadas hicieron que se ocupe la ribera, en muchos casos se construyeron costaneras que acercan al turista en auto hasta el borde del mar, pero genera un impacto que a futuro compromete la playa misma para las generaciones futuras. Algunos municipios reaccionaron, y por ejemplo en algunos casos como Villa Gesell, eliminaron la costanera y la integraron a la playa, al mismo tiempo obligaron que los paradores de playa que estaban a nivel de la arena sean demolidos, debiendo ser construidos en palafito para permitir la deriva natural de la arena, lo cual ayuda a reducir el impacto de erosión. Recientemente se estableció en la zona sur una reserva dunícola, lo cual da mejores condiciones para la preservación del bien común para esta y las próximas generaciones que es: la playa.

«El conocimiento es la primera condición

para impulsar actitudes responsables»

Otros sitios que tienen turismo masivo tienen impactos que no se perciben a simple vista, tal es el caso del Lago Nahuel Huapi donde la ciudad de Bariloche que es el principal centro urbano, durante muchos años funcionó con una deficiente planta de tratamiento cloacal, lo cual terminó con la contaminación del lago, especialmente en la zona sur y en grandes tramos del río Limay. La adecuación de la planta va a permitir una remisión progresiva de esta degradación. Pero no todos los impactos son reversibles; como, por ejemplo, quien visite la Cueva de las Brujas en Mendoza, entra a un mundo fantástico, hace ya un tiempo regulado y sólo se visita con guías, pero no siempre fue así, y el hall central de ingreso fue dañado con la extracción de estalagmitas y estalactitas, las que no se podrán reponer.

Algunos impactos ambientales no son por el turismo, sino por fenómenos ambientales más globales que afectan al turismo, como es el caso del cambio climático, que hace retroceder los glaciares, afecta los arrecifes de corales y en el futuro no muy lejano, ciertas islas quedarán bajo el agua, como el caso de las Maldivas. Por lo que resulta interesante poder medir y buscar reducir la huella de carbono de la propia actividad turística, como un modo de compromiso con la reducción del calentamiento global.

¿Cómo observa el interés de los distintos gobiernos por cooperar en el cuidado del medio ambiente y en generar un futuro más sostenible?

Hay ejemplos de compromiso en diferentes niveles de gobierno, por ejemplo la creación de parques nacionales por parte de un gobierno nacional es un modo eficiente de preservación. En Argentina se han incrementado las superficies que están bajo el sistema de áreas protegidas; también las provincias o Estados tienen áreas protegidas; incluso hay ONGs que cuentan con ellas, esto constituye un sistema valioso. También a nivel nacional se estructuró un programa específico de financiamiento de planes de gestión de residuos para municipios turísticos que tenían basurales, con la infraestructura para rellenos sanitarios y áreas para el reciclado; estos sitios suelen estar en lugares que el turista no ve. Algunos de los municipios que fueron seleccionados y han mejorado sus sistemas son Mar del Plata, Bariloche, Villa La Angostura, Puerto Madryn, entre otros.

Pero los gobiernos locales también pueden tomar medidas como las que señalamos con las playas bonaerenses como Villa Gesell; pero en ese caso falta una acción más decidida de algunos municipios, como así también en las regulaciones del suelo provincial. La situación de la erosión, el manejo del agua y de los residuos en la costa bonaerense sigue siendo crítica; y la mayoría de los turistas no lo saben. Incluso muchos propietarios de viviendas tampoco lo saben, por ejemplo se sigue permitiendo el riego tradicional cuando gran parte de esa agua se evapora; más aún, la mayoría no sabe a dónde termina su bolsa de basura. El conocimiento es la primera condición para impulsar actitudes responsables.

¿Podría darnos un ejemplo de éxito en políticas de gobernanza y conservación?

El caso de las playas de Villa Gesell es un caso interesante, porque implicó no sólo una nueva regulación sobre los balnearios sino también una negociación con todo el sector y con el resto de los prestadores turísticos en busca de preservar la playa; no ausente de conflicto, con dos paradores que judicializaron el caso y finalmente la justicia terminó respaldando la política municipal bajo la supervisión de la evaluación ambiental del organismo ambiental provincial. Actualmente el sistema se mantiene y se ha profundizado con la reserva dunícola, aun cuando el signo político del ejecutivo municipal ha cambiado, lo cual muestra una madurez de la clase política local y de los diversos actores del sector turístico, lo cual facilitó la adaptación de los turistas a las nuevas condiciones de los prestadores y del paisaje, como la eliminación de la costanera. El caso es para destacar, porque no se trata de un parque nacional, donde esa figura pone un paraguas que facilita las medidas de protección.

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