El mundo pide menos plástico

Los océanos reciben toneladas de envases y bolsas que caen en sus profundidades, enfermando y hasta mantando a cientos de animales marinos por día. Desde la ONU por el Día Mundial del Medio Ambiente se promovió un mundo Sin Contaminación por Plásticos y con más iniciativas que cuiden la salud de nuestro gran hogar. En esta nota te contamos qué se está haciendo en algunos lugares del Planeta.

 

Si miramos a nuestro alrededor, el plástico está presente en gran cantidad de momentos en nuestra vida diaria. Desde bolsas hasta sorbetes, botellas y recipientes de todos los tamaños. ¿Cuántas veces los tiramos sin pensar adónde van a parar o cuánto tardan en degradarse?

El 50% del plástico que se utiliza en el mundo es desechable o de un solo uso, esto quiere decir que luego de utilizarlo terminan en la basura o, lo que es peor, en los océanos adonde llegan al año 8 millones de toneladas de este material y, por supuesto, ponen en peligro la vida de aves, tortugas, ballenas y otras especies, quienes los confunden con alimentos.

Los números de las Naciones Unidas son alarmantes:

• Cada año se usan 500 mil millones de bolsas plásticas en el mundo
• En la última década produjimos más plástico que en todo el siglo pasado
• Compramos 1 millón de botellas plásticas cada un minuto
• Cada año usamos 17 millones de barriles de petróleo para producir botellas de agua
• El plástico representa 10% de todos los residuos que generamos

Si pensamos que su descomposición lleva entre 100 y 500 años, la contaminación en el mundo es incalculable. Solo un dato, ya se formaron cinco islas de basuras plásticas en el mundo: dos en el Pacífico, dos en el Atlántico y una en el Índico. Esto conlleva daños irreversibles en la naturaleza y afecta también la salud humana.

¿Qué hacer ante esto? Mejor que decir es hacer, y muchos municipios o países ya están tomando conciencia de la importancia de reducir el uso del plástico no solo como forma de vida de sus comunidades sino también como responsabilidad social para quienes los visitan turísticamente. Te contamos algunos ejemplos:

Guatemala, menos plástico más turismo

En San Pedro La Laguna, un pequeño municipio del departamento de Sololá conformado en su mayoría por miembros de la etnia Tzutujil, viven del comercio y del turismo. Su principal atractivo es el lago Atlitlán, cuyas aguas estaban contaminadas por el excesivo uso de plástico. Sus habitantes, preocupados por esta situación, tomaron la iniciativa en el año 2016 de reemplazarlo por hojas del árbol de plátano para trasladar provisiones o envolver alimentos, servilletas de tela y canastas de paja. Esto fue el empuje para que el alcalde dispusiera un acuerdo municipal por el cual se prohíbe la distribución de las bolsas de plástico, productos de duroport y sorbetes, multando a quienes los utilicen y a las empresas que los comercialicen o distribuyan. Además, se dispuso un vertedero para los desechos con una proyección a diez años, sin embargo en solo doce meses ya se encuentra con la mitad de su capacidad colmada de plásticos.

Esta propuesta se complementa con un Programa de reciclaje y recolección de residuos, por el cual un camión llamado el “tren de la limpieza” pasa todos los días por las calles del pueblo para retirar de las casas materiales reciclables como pet y vidrios.

Los resultados están a la vista, se disminuyó en un 80% el consumo de material sintético, el turismo aumentó en un 300% desde la prohibición del uso de plástico y hoy ya son 7 los municipios que se unieron a esta cruzada que comenzó desde el interés de sus propios habitantes.

El mundo toma conciencia

Los habitantes de Veracruz de Ignacio de la Llave, en México, también se manifestaron contra la contaminación y en mayo de este año lograron que el Congreso aprobara por mayoría absoluta un decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley de Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial. Así comienza a tener vigencia una prohibición progresiva al uso de sorvetes y bolsas plásticas de un sólo uso y se iniciará un proceso para sustituirlas por aquellas que sean biodegradables.

En el pueblo escocés de Ullapool, los estudiantes fueron quienes dieron el ejemplo y concientizaron a los dueños de comercios para reemplazar el uso de productos con materiales contaminantes. Hoy es un sitio libre de plástico.

Una campaña dirigida por voluntarios y voluntarias en Grecia logró que casi 100 cafeterías acordaran dar descuentos a los clientes que lleven sus propias tazas reutilizables.

Hoteles conscientes

Las grandes cadenas hoteleras internacionales le dicen chau a los plásticos y ya están reemplazando los envases de sus amenities y servicios de bebidas, por otros más amigables con el medioambiente.

A partir de junio los 35 hoteles de Riu en España y Portugal usarán sorvetes fabricados con material biodegradable, y en julio se sumarán sus hoteles de Cabo Verde. A los ubicados en el continente americano les llegará el turno en el año 2019. Se ofrecerán sólo cuando el huésped los solicite (excepto en algunos cócteles), asimismo su gran beneficio es que se descomponen en 40 días para ser usados como compost o abono. También promoverán el uso de removedores reciclables para sus bebidas o cafés.

La cadena española Iberoestar cuenta con 100 hoteles y para el 2019 tiene una apuesta fuerte: todas sus habitaciones tendrán la denominación “Single Use Plastic Free”, es decir que serán libres de todo elemento plástico de un solo uso. De esta manera, reemplazarán los artículos del minibar, las bolsas para lavar la ropa o los pequeños envases del champú o el jabón que contengan ese material por materiales alternativos como el cristal, los cartones compostables o materiales con base de vegetales renovables. Con esta decisión buscan eliminar de su stock 1,5 millones de botellas de plástico de los hoteles españoles y 10 millones de sorvetes que también serán cambiados por los biodegradables.

En los hoteles Hilton de Europa, Oriente Medio y África se utilizan cinco millones de sorvetes por año y 20 millones de botellas de plástico. Con su eliminación no solo de habitaciones y restaurantes, sino también de los salones de reuniones y eventos esperan reducir a la mitad el impacto ambiental generado.

Tanto los hoteles Marriott como InterContinental quitarán los amenities de plásticos que contienen champú o cremas en sus baños y serán ofrecidos en dispensadores de pared recargables.

Argentina, mucho por hacer

Río Grande en Tierra del Fuego, Tandil en la provincia de Buenos Aires, Villa La Angostura en Neuquén, Merlo en San Luis son algunos de los municipios que junto con la Ciudad de Buenos Aires decidieron prohibir el uso de bolsas de nylon, polietileno, polipropileno y las llamadas oxi-biodegradables en sus comercios, principalmente los supermercados. Estas medidas se complementan, en ciertos casos, con la disposición de “campanas verdes” para depositar los desechos reciclables que luego una cooperativa debería procesar para reutilizar sus materiales en nuevos productos.

«La ciudad de Buenos Aires estaba gastando 500 millones de bolsas por año, es una barbaridad, si uno las pusiera una al lado de otra darían siete veces la vuelta al mundo», había comentado el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Eduardo Macchiavelli, el 1 de enero de 2017 cuando entró en vigor la prohibición.

Los argentinos tiramos 13 millones de botellas plásticas a la basura por año. Este material puede ser reciclado, sin embargo en el 90% de los casos no sucede.

Sea como sea, lo importante es empezar y saber que cada uno de nosotros también podemos aportar nuestra ayuda al planeta, respetando el medioambiente y teniendo conciencia de las consecuencias de nuestras acciones y elecciones. Porque es nuestra responsabilidad y compromiso entregarlo a las generaciones futuras por lo menos en la misma forma en que lo recibimos y si podemos recuperarlo… ¡mejor aún!

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