Dejando nuestra huella

Sentir el viento, escuchar a los pájaros, admirar el sol que sale… es el legado de un planeta que nos ha sido prestado y que debemos cuidar para las generaciones futuras.

   Columna de: Paula González*

 

“Que glorioso es el saludo que el sol le da a las montañas”, palabras de John Muir un apasionado por la conservación del medio ambiente, uno de los más grandes, sino el mayor naturalista de la historia, nacido en Escocia y residente en Estados Unidos (1838-1914). Un hombre que nos dejó un aporte enorme y podríamos decir determinante, su tenacidad, su convencimiento de que estamos en el mismo barco, y por lo tanto debemos respetarnos, hizo que se dieran los primeros pasos para la creación de los Parques Nacionales, escribió más de 300 artículos y 12 libros que valen la pena leer.

Su pasión supo dejar huellas, huellas que vale la pena seguir. Este artículo pretende dar algunas pistas para “aprender a caminar” en este planeta que no es el mismo que caminó Muir, pero su huella está todavía y vale la pena seguir. Comparto otras palabras suyas que me ayudaron a dar los pasos en cada VIAJE que emprendo: “Cuando intentamos tomar algo, encontramos que está ligado a todo lo demás del universo”.

Podemos decir también que en un mismo camino se pueden presentar otras señales, las palabras de Muir me interpelan y me di cuenta que corremos el riesgo de reducir nuestro compromiso por el planeta al realizar solo el cálculo de la huella de carbono , esa huella que dejamos y que representa el impacto que tiene sobre el clima el desarrollo de una actividad, es la cantidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de forma directa, o indirecta, medido en toneladas de CO2 equivalente. Es un cálculo que realizamos sobre el desplazamiento aéreo, el terrestre, la estadía en hoteles, el consumo de agua caliente y/o sanitaria, el consumo de energía eléctrica. Sin dudas es un aporte asumir con responsabilidad y prevenir ese impacto. Y, personalmente, me animo a decir que en realidad ese cuidado evita dejar heridas, y luego la marcas de cicatrices, y no huella, desde la otra mirada.

“Las montañas me están llamando debor ir” J.M.

CON LA CONCIENCIA DEL PASO

La propuesta de esta semana es dar valor a aquello que hacemos al momento de decidir emprender un viaje y ser más conscientes de cómo lo hacemos. La frase “Para dejar tu huella, primero hay que poner los pies sobre la tierra”, nos ayuda a hacer más conscientes de lo que significa ser un VIAJERO RESPONSABLE Y SOLIDARIO, que logra elegir un destino, pero da valor al viaje que emprende.

“Solo fui a dar un paseo, y al final decidí quedarme fuera hasta el anochecer, porque descubrí que en lugar de salir, estaba entrando” J.M.

Muir, al promover la creación de los parques nacionales, era muy temeroso del turismo, pero no tardó en comprender que era el mal menor en relación con la deforestación, especulación inmobiliaria, minería, etc. porque la persona podía formarse, y esa huella es la que los invito a seguir…

El primer paso para iniciar nuestro viaje es mucho antes de partir hacia el destino elegido, ese primer paso, que se da antes de comprar. Nuestra primera huella la dejamos cuando nos preguntamos ¿por qué viajo?, ¿qué necesidades tengo?, respondernos estas preguntas determinarán en gran medida las satisfacciones de nuestro viaje. El ser conscientes de nuestras motivaciones nos permitirá dejar nuestra PRIMERA HUELLA.

Cada vez más nos encontramos no eligiendo nuestro próximos DESTINO, sino solo buscando PRECIOS, haciendo así nos estamos perdiendo la posibilidad de hacer de nuestro viaje algo importante. Corremos el riesgo de que nuestro DESTINO sea solo un Paquete, “algo enlatado”, en cambio podemos ser nosotros mismos quienes preparamos nuestro menú, el animarnos a dar un segundo paso dejará la SEGUNDA HUELLA. ¿Quién prepara la valija/mochila? El prepararse, el poder elegir, es lo que hace de nosotros un TURISTA CONSCIENTE y UN VIAJERO RESPONSABLE, somos los primeros protagonistas en la cadena.

El tercer paso está en que podamos elegir por el mismo precio, el CONSUMO CONSCIENTE, es un paso esencial. El Turismo es motor de desarrollo cuando nos aseguramos que es un complemento, eligiendo lugares donde el turismo no sustituye otras actividades, sino que se complementa a otras actividades agrícolas y ganaderas. Cuando es gestionado y ofrecido por la gente del lugar, da un valor agregado porque se pasa del servicio a la acogida. Elegir quien me recibe, es la TERCERA HUELLA.

Si bien son muchas más las huellas en el camino, para esta semana destacamos un cuarto paso, vinculado a los anteriores, y nos preguntarnos ¿CÓMO CONFIGURAR EL PRECIO?

El gasto turístico es aquel que se realiza en un viaje durante la estadía en un destino. Ser más conscientes de dónde compramos y las actividades que realizamos, dónde comemos, dónde dormimos, es la mayor contribución que podemos ofrecer al desarrollo local y al cuidado de la naturaleza. Nos permite recorrer el sendero del PRECIO JUSTO, que seguramente nos signifique rescindir algo, no necesariamente pagar el precio más bajo, pero el recorrido realizado nos enseñó que la suma y la resta termina dejando como resultado que el precio justo es el COSTO MENOR, y además podemos dejar nuestra CUARTA HUELLA, y no una cicatriz en el camino.

Sabiendo que el desarrollo sustentable permite asegurar el gozo de las generaciones futuras, somos más conscientes de que “la Tierra la tomamos prestada de nuestros hijos” y descubrimos que, como decía John Muir, “cada vez que caminamos por la naturaleza recibimos mucho más de lo que buscamos”.

 

 

* Asesora Turismo Solidario Boomerang Viajes

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