Agriturismo, un viaje a la escencia

Caminar entre los olivos y poder tomar una aceituna directamente desde su planta o recoger tomates para la salsa de la pasta que haremos con técnicas ancestrales que nos enseñan los propios agricultores, son algunas de las valiosas experiencias que nos regala el Agriturismo.

 

Esa unión entre agricultura y turismo es mucho más que un paseo por los campos o un día en una estancia, es la combinación de dos actividades que ofrecen lo mejor de sí mismas en el lugar propio donde la naturaleza nos regala sus mejores ofrendas.

“La propuesta turística se concibe desde el concepto de que la agricultura es la actividad primaria y a partir de allí las comunidades son visitadas con la prioridad en el cuidado de la tierra y el respeto por la biodiversidad” dice Bettina González, directora de Boomerang Viajes, quien constantemente trabaja para identificar los establecimientos donde se elaboran productos locales y acercarles la propuesta de compartirlo con los turistas para sumar esta actividad como un nuevo sustento económico. “Es importante que sean lugares o comunidades que rescaten su identidad, que trabajen allí sus productos y para ello vamos previamente a conocerlos y hacemos un trabajo en formación de servicios”.

En las provincias del norte, en los pueblos del sur, en el alto valle o en el interior de la provincia de Misiones, por ejemplo, Argentina ofrece cada vez más experiencias de agriturismo a un viajero interesado no solo por conocer cómo se cosechan las uvas o se hace el queso sino también la historia que hay detrás de cada emprendimiento, de cada agricultor, de cada familia.

Por los campos de la Toscana

En su reciente viaje a Italia, luego de participar de la Feria Internacional de Turismo TTG, Bettina puso un freno en su vorágine diaria y se dio el tiempo para llegar hasta la Toscana donde la esperaba su amigo Pietro Isolan, quien junto a Francesca, llevan a adelante Rural Academy, un emprendimiento en una antigua casa familiar restaurada para recibir a los turistas de todo el mundo que pueden participar de un recorrido por su huerta, por las plantaciones de olivas, la cava, conocer el trabajo en madera y disfrutar clases de cocina con una propuesta basada en promover la alimentación de calidad y la pequeña agricultura. “Hacer saber las tradiciones y brindar una experiencia directa es el valor agregado que siempre queremos transmitir, como la lección de cocina sobre pasta fresca hecha por Francesca”, cuenta Pietro. Y así lo hicieron ya este año Teresa y Pepe, las chicas de Ciudadanas del Mundo y un grupo de estudiantes secundarios, todos viajeros de Boomerang Viajes.

La agricultura ecológica es una forma de contribuir al cuidado del Planeta. “Para sostener a los agricultores ecológicos, una posibilidad es con el turismo trayendo a la gente para que aprenda y disfrute en forma directa de las actividades de agricultura”, expresa Pietro quien además trabaja con otras seis granjas de la zona. “Creando comunidades alrededor de las empresas agrícolas, de compra directa, con empresas éticamente comerciales de un solo intermediario, con proyectos en el que el turismo atraiga un flujo de gente que vaya directamente a comer, a dormir o a hacer alguna actividad en esas empresas agrícolas, es una forma de ayudar a que sean económicamente sustentables”.

¿Cómo identifico un agriturismo certificado? “Lo primero es ver si de verdad cultivan o no, porque hay muchos establecimientos que no tienen granjas y lo que hacen es turismo rural pero no es agriturismo” explica Pietro y agrega que “tenemos que ver si proponen hacer experiencias como visitar la bodega de vinos, la cosecha de oliva, la huerta, eso es el verdadero agriturismo, su alma”.

Vivir de primera mano y a través de quienes valoran día a día los frutos de la tierra, de eso se trata el agriturismo. “Para hacer agricultura ecológica hay que formarse, conocer el clima, el suelo, la cultura del lugar. Hay conocimientos que vienen de generación en generación y hay que incorporarlos en las técnicas modernas. Hace 6 mil años que en esta región se cultiva el olivo, hay un conocimiento, una cultura que nos permite transmitirlo, eso es un patrimonio enorme”, concluye Pietro.

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