Las comunidades del NOA se viven con los 5 sentidos

Desde Brealito, Quebrada del Toro, Peña Morada, Yariguarenda y El Espinal fueron llegando más de 50 emprendedores integrantes del Programa de Turismo Sustentable NOA a San José de Ingamana, muy cerquita de Santa María de Catamarca, para compartir los avances de sus proyectos turísticos, contar sus experiencias y trabajar en mejorar el plan de negocios para recibir a los turistas cada vez con más profesionalismo pero sin dejar de lado la familiaridad. Hasta allí, viajaron Viviana Canteros y Macarena Volman, agentes de ventas de Boomerang Viajes, quienes vivieron durante tres días de noviembre el significado de la actividad turística para estas comunidades.

 

El Encuentro de Emprendedores se realiza una vez por año en distintas comunidades. “Para ellos hoy el turismo no es su actividad económica principal porque su primera fuente de ingresos sigue siendo la actividad rural, pero es una oportunidad que la aprovechan y la disfrutan” dice Viviana quien ya había estado hace tres años y hoy se sigue sorprendiendo de ver cómo “estos encuentros los ayudan a dar el empujón, a tener eso que les falta para dar un mejor servicio”. A su lado, Macarena -quien los visitó por primera vez- agrega que “se inspiran los unos a los otros al ver cómo trabaja cada uno”.

Claro que el contacto y el intercambio con los agentes de viajes también es muy importante porque se logra afianzar el vínculo, por un lado se conocen los servicios que brindan las comunidades y se tiene también la experiencia como pasajero, al mismo tiempo se ponen en común las ideas para lograr un servicio óptimo. Así lo hizo Norma Vega, una emprendedora de San José de Ingamana, quien durante el encuentro contó su experiencia de haber recibido en su alojamiento a dos turistas italianos enviados por Boomerang Viajes. Ellos disfrutaron de sus talleres de dulces y probaron sus licores de albahaca, té, pelones y tantos otros sabores. “Lo que me pasó mientras la escuchaba hablar era esa sensación de compartir con ella que todo salió bien y se cerró el círculo… sentir que fue una misión cumplida con los clientes que se volvieron muy contentos a su país”, cuenta Viviana.

La cacique Francisca Mendoza, de la comunidad de Peña Morada, fue quien conmovió a Macarena al contar que había estudiado una tecnicatura en asuntos indígenas porque sentía que no estaba lo suficientemente preparada para defender a su pueblo. “Me emocionó su discurso porque dijo que este emprendimiento era de las mujeres de la comunidad porque los hombres trabajan en el campo, y habló del empoderamiento que significa”.

Artesanías en cuero, cardón, cerámica, mieles, licores, dulces, son algunos de los productos que realizan los distintos emprendedores, también excursiones, caminatas, cabalgatas, bicicletas y alojamiento en casas de familia. El último día del encuentro realizaron una feria abierta al público y luego Viviana y Macarena tuvieron la posibilidad de visitar a algunos de ellos en sus comunidades. Te invitamos a conocerlos:

San José de Ingamana: es un pueblo de los valles calchaquíes, muy tranquilo, con su típica plaza en el centro. Tiene hoteles, transporte, guías. Allí, Milton es el guía local que nos lleva a Punta de Balasta para hacer un trekking con dos tramos para recorrer: el corto llega hasta el comedor de Teresa Gerván que nos espera con un desayuno con dulces caseros y mate cocido para luego seguir hasta el sitio arqueológico Pucará de Ingamana donde se realiza la ceremonia de ofrenda a la Pachamama con una familia que cuenta la importancia de este ritual de agradecimiento a la Madre Tierra. Quienes quieran caminar un poco más, pueden continuar hasta el Cerro la Cruz en donde se puede apreciar una vista panorámica de los valles y de un Pucará que antiguamente usaban los pueblos calchaquíes ante las invasiones incaicas.

 

Chicoana: a 40 minutos de Salta capital, se encuentra este lugar declarado Pueblo Mágico que deslumbra con su fisonomía pintoresca y un buen servicio de gastronomía. Dicen que acá se consiguen los mejores tamales del país, y en el mes de julio se celebra la Fiesta Nacional del Tamal por lo que es una buena oportunidad para comprobarlo. Entre las actividades se puede visitar una estancia tabacalera, o un viñedo orgánico con bodega y alojamiento en el que se destaca el avistaje de aves, también hacer las cabalgatas Por la Senda de mi Tata guiados por Álvaro Plaza.

 

El Espinal: es ideal para familias. En esta localidad se encuentra la Asociación de Mujeres de El Espinal, todas artesanas que reciben a los turistas con sus dulces, mieles e hilados, y pueden compartir un almuerzo para conocer la historia de sus integrantes. Alcira Mercado, por ejemplo, es la promotora de la Asociación y recuerda que antes de comenzar a trabajar con el Programa Sustentable NOA, las mujeres de la comunidad consideraban que ellas “no hacían nada”, sin embargo eran las que llevaban los chicos al colegio, arriaban las vacas, cosechaban la huerta. Es así que, de a poco, fueron sumándose con sus emprendimientos y “entendiendo el valor de lo que hacían y a nivel interior hicieron un cambio enorme”, cuenta Macarena. Quienes quieran alojarse, solo tendrán que hacer unos kilómetros hasta el Paraje el Potrerillo donde está la cabaña Doña Catalina, atendida por Lorena Uncos. Desde ahí, es imperdible el paseo a caballo hasta el Paso Zárate, un recreo a 3 kilómetros donde se llega al río y una playita para hacer un pic nic con pan casero, salame y tortas. “Al atardecer el paisaje es hermoso y si se vuelve de noche los bichitos de luz acompañan el camino”, recuerda Macarena.

 

Quebrada del toro: entre Campo Quijano y Puerta Tastil se extiende esta quebrada en Salta que deslumbra con su paisaje y la amabilidad de su gente, como Rita Cruz y Javier Sanche de la comunidad Turu Yaco (Asociación de los Emprendedores de los Cerros), un matrimonio que recibe a quienes quieran pasar un día como lo viven ellos. El día comienza con un desayuno casero y si se llega a tiempo puede tocar preparar las tortas fritas en la cocina a leña de la casa de adobe con sus pisos de tierra. Luego se recorre el campo haciendo la actividad del día con las vacas o las cabras y se buscan en la huerta los alimentos frescos para el almuerzo. “Buscamos arvejas, acelga, cebollita de verdeo para una tortilla con arroz que preparamos entre todas y almorzamos juntos” dice Viviana. Al momento del postre, tomaron todos los ingredientes y Rita las llevó a su lugar especial en el campo y preparó Anchi, un típico plato dulce que se hace con polenta, limón, canela y se come caliente o frío. La electricidad es con paneles solares y el agua que utilizan para el riego de los campos es de una vertiente cercana a la que se hace una caminata para apreciar su belleza, “La casa está en el medio de las montañas, en un entorno bien natural, te sentís que estás en un lugar sin saber dónde, se detiene el tiempo”, recuerda Viviana.

      

 

Rosario de la Frontera: conocida por sus aguas termales, en esta localidad salteña se encuentra el Hotel Termas del año 1800 en el que, alguna vez, se alojó Sarmiento. Hoy la provincia está invirtiendo para restaurarlo y cuenta con spa, pileta interna y externa, cancha de tenis y baños termales individuales con bañeras con distintas temperatura, salinidad y minerales.

 

A su tiempo

Son muchos los pueblos por conocer en el norte argentino y cada vez más las comunidades deseosas por mostrar sus atractivos a los turistas de todo el mundo. “Te tratan como una reina, tienen mucha calidez humana, muchas ganas de trabajar y de compartir sus historias”, expresa Macarena. Por su parte, Viviana afirma que “lo que tiene de especial es que no le podemos decir al pasajero con exactitud qué actividades va a hacer. Sino que va a vivir con la comunidad a su ritmo, puede hacer un taller de dulces, de cardón, recolectar la cosecha del campo o la huerta, arriar animales u ordeñar. Pero todo dependerá del clima, la comunicación y los tiempos”.

Proponerse este viaje es bajar un cambio, pensar en el otro, intercambiar vivencias porque, como dice Macarena, “es una experiencia que te entra por todos los sentidos. No es solo un paisaje, es su gente, sus comunidades”. ¿Vamos a vivirlo?

 

Lo que tenés que saber antes de hacer esta clase de viajes…

  • Los programas de turismo solidario se suelen armar a medida, así que como agentes de viajes necesitamos conocer los perfiles de los viajeros para poder asesorarlos en cuanto a sugerencias de destinos, itinerarios y tipos de alojamientos y actividades.
  • Este tipo de producto, al ser personalizado, conlleva otro tipo de cotización, por lo que no se puede brindar un presupuesto inmediato ya que requiere comunicarse con las comunidades.
  • Nosotros mantenemos un contacto directo con la comunidad y respetamos su ritmo y sus tiempos de trabajo.»
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