Turismo cultural, más allá de una foto

Hoy con la tecnología podemos saber cómo es el lugar al que viajaremos antes de ir, conocer sus paisajes, sus calles, su arquitectura y tener una idea de con qué nos encontremos al llegar. Pero es el patrimonio cultural, inmaterial, vivo, el que nos va a sorprender si nos dejamos llevar por la experiencia enriquecedora que nos pueden transmitir sus protagonistas.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la tercera conferencia sobre el turismo cultural que se realizó en Turquía en diciembre de 2018, afirmaron la importancia del turismo cultural como un motor para salvaguardar el patrimonio vivo, catalizar la creatividad en las ciudades y extender los beneficios socioeconómicos del turismo a todos. 

En 2003, la Conferencia General de la UNESCO adoptó la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial y lo definió como las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas que se transmiten de generación en generación. Este patrimonio infunde a las comunidades un sentimiento de identidad y es recreado constantemente por ellas en función de su entorno. Se denomina inmaterial porque su existencia y reconocimiento dependen esencialmente de la voluntad de los seres humanos y se transmite por imitación y experiencias vividas. El patrimonio cultural también recibe los nombres de “patrimonio vivo” o “cultura viva”.

Es así como la dimensión cultural del turismo sostenible nos abre a un mundo de posibilidades con el intercambio de vivencias y valores culturales. Claro que para ello es fundamental establecer un vínculo entre pasajeros y comunidad, visitantes y visitados. Se trata de estar dispuestos a escuchar, conocer y compartir, desde el respeto y la aceptación, costumbres, saberes y creencias.

El subdirector-general de la UNESCO, Xing Qu, afirmó el papel esencial del turismo al declarar que “ofrece una oportunidad tremenda para apoyar el desarrollo económico local, a la vez que rompe barreras entre las personas. El aprovechamiento de la creatividad y la innovación tecnológica, así como la protección del patrimonio es esencial para promover un turismo responsable y sostenible para apoyar y unificar a las comunidades en los próximos años».

Turismo y cultura van de la mano, el primero debe trabajar para proteger y difundir el patrimonio cultural en beneficio de la población local, a la vez que las políticas gubernamentales, en este sentido, deben considerar las perspectivas e intereses de las comunidades y garantizar su desarrollo. “La cultura es uno de los motores del crecimiento del turismo, por lo que proteger el patrimonio cultural y promover el turismo para el desarrollo sostenible forman parte de la misma ecuación”, afirmó el Secretario General de la OMT, Zurab Pololikashvili.

Todos somos responsables de mantener el patrimonio vivo y de hacer que los valores culturales se sigan transmitiendo de generación en generación, de pobladores locales a pasajeros. Por eso, cada vez que saquemos una foto, estaremos llevándonos mucho más que una imagen, estaremos inmortalizando esas vivencias que nos permitimos conocer al elegir un turismo cultural.

Crédito foto: Programa Sustentable NOA

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