El turismo sostenible, protagonista positivo para revertir el cambio climático

Los ecosistemas, la biodiversidad y las comunidades locales con la valoración de su producción y sus legados culturales, son el motor del turismo sostenible. Sin embargo, el cambio climático y la contaminación están poniendo en peligro su continuidad, y las señales de alerta exigen un cambio inminente. Es por ello que en la cumbre del clima de la ONU COP26, realizada en el mes de noviembre de 2021 en Glasgow, se lanzó la Declaración de Glasgow sobre la acción climática en el turismo.

Según el último estudio de la Organización Mundial del Turismo (OMT) y el Foro Internacional del Transporte (ITF por su sigla inglesa), las emisiones de CO2 del turismo crecieron al menos un 60% entre 2005 y 2016, siendo el transporte, en 2016, el causante del 5% de las emisiones mundiales de CO2. Salvo que aceleremos la descarbonización, las emisiones de CO2 del sector podrían aumentar un 25% o más de aquí a 2030, en comparación con 2016.

En ese sentido, la Declaración de Glasgow establece que “reequilibrar nuestra relación con la naturaleza es esencial para regenerar tanto su salud ecológica como nuestro bienestar personal, social y económico. Es también esencial para el turismo, que depende de unos ecosistemas llenos de vida y nos conecta con ellos. Restaurar los entornos naturales -y nuestra relación con ellos- será clave para que el sector se recupere de la pandemia, así como para garantizar su prosperidad en el futuro y su resiliencia”.

Glaciar Perito Moreno
Ph: Jan Zakelj

El objetivo climático es reducir a la mitad las emisiones de CO2 para 2030 y llegar a las emisiones netas cero antes de 2050. A su vez, se espera para 2100 aportar al desafío de que las temperaturas no suban más de 1,5 ºC por encima de los niveles preindustriales.

“Una transición justa para llegar a las emisiones netas cero antes de 2050 solo será posible si la recuperación del turismo acelera la adopción de modalidades de producción y consumo sostenibles, y redefine nuestro éxito futuro para considerar no solo el valor económico, sino la regeneración de los ecosistemas, la biodiversidad y las comunidades”, se lee en la Declaración. En este sentido, los países firmantes se comprometieron a poner marcha cinco vías para que la acción climática esté alineada en todo el sector turístico:

Medición: Medir y dar a conocer todas las emisiones relacionadas con los viajes y el turismo. Cerciorarnos de que nuestras metodologías y herramientas estén en consonancia con las directrices de la CMNUCC (Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) sobre medición, presentación de informes y verificación, y que sean transparentes y accesibles.

Descarbonización: Determinar y cumplir objetivos alineados con la ciencia del clima para acelerar la descarbonización del turismo. Se incluye ahí el transporte, la infraestructura, el alojamiento, las actividades, las comidas y bebidas y la gestión de residuos. Aunque la compensación puede tener un papel secundario, debe ser complementaria a las reducciones reales.

Regeneración: Restaurar y proteger los ecosistemas, afianzando la capacidad de la naturaleza de capturar el carbono, así como salvaguardando la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el suministro de agua. Puesto que una gran parte del turismo se desarrolla en regiones especialmente vulnerables a los impactos del cambio climático, garantizar que el sector pueda apoyar a las comunidades afectadas y en situación de riesgo para mejorar su resiliencia, adaptación y respuesta a los desastres. Ayudar a los visitantes y a las comunidades receptoras a disfrutar de un mejor equilibrio con la naturaleza.

Colaboración: Compartir pruebas de los riesgos y soluciones con todos los agentes y con nuestros huéspedes, y trabajar para asegurarnos de que nuestros planes sean lo más eficaces y coordinados posible. Fortalecer la gobernanza y la capacidad de acción a todos los niveles, inclusive entre las autoridades nacionales y subnacionales, la sociedad civil, las grandes empresas y las pymes, los grupos vulnerables, las comunidades locales y los visitantes.

Financiación: Garantizar que los recursos y la capacidad de las organizaciones sean suficientes para cumplir los objetivos fijados en los planes climáticos, y que se incluya la financiación de la formación, la investigación y la implantación de herramientas fiscales y políticas efectivas cuando sea preciso para acelerar la transición.

¿Qué estamos haciendo en Boomerang Viajes?

Boomerang Viajes nación como una empresa de turismo sostenible y, en ese sentido, todas sus acciones están guiadas por el Propósito de “Generar intercambios auténticos que enriquezcan a las personas desde una acción compasiva”, siempre priorizando los efectos positivos sobre el Triple Impacto: ambiental, socio-cultural y económico.

Es así que en noviembre de 2019 nos sumamos al desafío mundial del movimiento B para medir nuestra huella de Carbono y así iniciar nuestro objetivo de llegar a la Carbono Neutralidad 2030 que es el balance entre lo que se emite y lo que se puede capturar de dióxido carbono. Esa ecuación se busca equilibrar con acciones directas o con compensaciones de las emisiones que uno realiza. Desde donde Boomerang Viajes nos comprometemos a poner en práctica las siguientes acciones:

Objetivos internos:

  • Eliminar la guía de viajes en papel entregada a cada pasajero y ofrecerla en formato digital.
  • Eliminación de los desechos: implementando el compostaje y el reciclado, según corresponda.
  • Reducir el uso de plástico: una acción ya implementada es dar botellas de agua reutilizables a los grupos de viajes educativos.
  • Reducir el consumo eléctrico.
  • Promover una movilidad más sustentable de los integrantes de la agencia priorizando el uso del transporte público y de la bicicleta.

Objetivos externos:

  • Compensación de la huella de carbono como nuevo compromiso del contrato del viajero consciente.
  • Aumentar a un 35 o 40% la cantidad de proveedores que cuenten con algún tipo de certificación, distinción o carta compromiso por el cambio climático.
  • Incorporar indicadores clave de desempeño social/ambiental para medir los resultados indirectos (referidos a sus clientes y proveedores) a nivel socio-ambiental a lo largo del tiempo.
  • Transporte aéreo, compensar las emisiones de los pasajeros comprando créditos de carbono para proyectos forestales. Se mide la Huella de Carbono de cada vuelo y se realiza una acción certificada, que puede ser asumida por el pasajero o bien por la empresa, como plantar un equivalente de árboles a las toneladas de CO2 generadas.

Para realizar la compensación por la huella de carbono generada por los transportes que utilizan los pasajeros, seleccionamos el proyecto Corredor de los Cedros, en la provincia de Jujuy, cuyas mayores problemáticas son: alta presión de deforestación y degradación del bosque, pérdida de biodiversidad, empobrecimiento de comunidades originarias, y altamente afectados por incendios. Los proyectos forestales de captura de carbono, además del impacto en el cambio climático, generan co-beneficios en las comunidades y ambientes locales (generación de empleo, biodiversidad, calidad del aire y agua, suelos, entre otros). Este trabajo es llevado a cabo junto al Grupo de Manejo Forestal GMF Latinoamérica.

Una acción puntual que llevamos a cabo es diseñar los viajes que reduzcan sus emisiones al realizarse por aerolíneas que compensen o bien haciendo tramos directos, sin muchas escalas, también eligiendo hoteles sustentables y promoviendo una logística eficiente, entre otras cosas. Como afirma en sus líneas finales el documento sobre la Declaración de Glasgow sobre la acción climática en el turismo: “Si somos capaces de conseguir pronto que la forma en que ofrecemos experiencias a los visitantes deje de generar emisiones y consumir grandes volúmenes de materiales y, en lugar de eso, priorizamos el bienestar de las comunidades y de los ecosistemas, el turismo puede liderar la transformación hacia un futuro de bajas emisiones de carbono”.

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