Mendoza “SLOW TRAVEL”

El verdadero lujo de viajar sin prisas

¿Cuántas formas hay de conocer Mendoza? Muchas. Están los circuitos tradicionales de la “ruta del vino”, las grandes etiquetas y los recorridos masivos. Pero hoy quiero contarles sobre otra Mendoza.

Soy Bettina, Directora de Boomerang Viajes, y hace poco regresé de un viaje de cuatro días por esta provincia que amo. Mientras miles de turistas colmaban los puntos más conocidos, yo elegí vivir una experiencia única y auténtica: me alojé en la casa de una familia, brindé en bodegas biodinámicas donde escuché la vibración de las vides y almorcé en entornos naturales íntimos y de primer nivel.

Es uno de los destinos más elegidos de Argentina por su cultura vitivinícola, su gastronomía de vanguardia, su hermosa capital y los paisajes naturales de sus ríos y montañas… Pero si buscás viajar a Mendoza y conectar de verdad con el territorio, seguí leyendo

El arte de “viajar lento”: Menos es más

Mendoza tiene demasiado para ofrecer, y el error más común es querer verlo todo en un fin de semana. Mi propuesta fue el Slow Travel: conocer menos lugares, pero a un ritmo más humano. Quería descansar, conectar con lo natural y escapar de las multitudes. 

Elegí bodegas pequeñas y familiares, propuestas cercanas entre sí, experiencias gastronómicas que ponen en valor la producción local, cuidan el entorno e invitan al contacto real con el territorio y su gente. Y organicé de antemano todos los traslados para no tener que preocuparme por nada.

Día 1: Hospitalidad mendocina y sabores con alma

Mi base fue la casa de Azucena y Daniel, un alojamiento turístico que incorporamos hace poco a nuestras propuestas, una experiencia diferente. Quedarse con ellos no es ir a un hotel, es visitar amigos que saben mucho de vino (aunque recién los conozcas).

  

En este proyecto familiar, Azucena,”La Anfitriona”,  junto a sus hijas Camila y Martina, están detrás de todos los detalles y se encargan personalmente del desayuno casero y la organización de cenas bajo las estrellas. Una hospitalidad y calidez que no se encuentra en las grandes cadenas.

  • Experiencia sensorial: La familia también es productora de aceites de oliva. Guían catas de aceite, juegos sensoriales y clases de cocina centradas en los productos de su tierra.
  • La cena: Un fogón “argento” bajo las estrellas, con carne asada y empanadas criollas. Una propuesta con identidad, en la que Adriana y Tati, las anfitrionas, cuidan cada detalle. La cocina está a cargo de profesionales de lujo, que brindan una atención íntima y cálida, valorizando el espacio de encuentro.



Un lugar ideal para encontrar el equilibrio justo entre el confort de alta gama y la sensación de estar siendo recibido por una familia mendocina que ama lo que hace.

Día 2: Naturaleza y el verdadero “lujo”

El segundo día visitamos bodegas, y se trató de conectar con la naturaleza y conocer hacia dónde va la vitivinicultura del futuro.

 

 

  • Viñedos con historia: Por la mañana, conocí un proyecto que busca rescatar viñedos antiguos y ecosistemas. Nos recibió Vicky, una de las enólogas más respetadas de Mendoza, que nos acompañó a conocer una finca biodinámica, pequeños productores y lugares con historia.
  • Almuerzo entre fincas: Comimos bajo un sauce, junto a un lago, en una bodega premiada por sus prácticas ambientales. ¿El detalle? Caminamos por la huerta orgánica y elegimos nosotros mismos los vegetales que íbamos a degustar. Un espacio de total intimidad y belleza.
  • Vuelo virtual: Coronamos el día sobrevolando los viñedos con realidad virtual, un detalle divertido para ver el paisaje desde otra perspectiva. 


Fue una experiencia única, de esas que te hace sentir que el tiempo se detuvo. Una joya escondida, lo que yo llamo el verdadero “lujo”.

Día 3: Vibraciones y raíces familiares

Analia y Rosendo nos programaron este día, con total cuidado en cada detalle. En la primera bodega nos recibió Belén, una guía profesional del vino. Ella nos mostró algunas prácticas que me volaron la cabeza, y créanme que en mis años de viajera he conocido muchas bodegas innovadoras.

  • Paisaje espectacular: Probamos vinos a 1.300 metros de altura, en el Valle de Uco, con una vista privilegiada a la Cordillera de los Andes.
  • La ciencia del suelo: Hicimos una cata sensorial y conocimos cómo las vibraciones afectan al vino, ¡nunca había visto algo igual! 
  • Almuerzo agroecológico: Visitamos una chacra agroecológica y regenerativa donde nos recibió Heidi, nieta de los dueños. En el paisaje conviven diversos cultivos, como frutales y hortícolas, que pudimos tocar, oler y cosechar. Paseamos por los senderos entre humedales, un ecosistema poco común de ver en Mendoza. Almorzamos junto al río, en el monte natural, degustando alimentos frescos y cocinados ahí mismo.



Es distinto visitar una bodega cuando quien te recibe tiene un vínculo de toda la vida con la empresa, porque son hijos o nietos de sus dueños o de personas que han trabajado ahí desde hace varias generaciones. Le dan a la experiencia ese valor agregado: no cuentan una historia que leyeron, sino que la vivieron corriendo por los viñedos desde la infancia.

Día 4: Tradición rural en primera persona

Para el cierre, Analia y Rosendo, pensando en la identidad de Boomerang Viajes, nos invitaron a sumergirnos de lleno en el turismo rural vitivinícola de Mendoza.

  • Estancia familiar: En la primera bodega visitamos a Federico, que pertenece a la segunda generación de la familia y hoy es el dueño, el enólogo y el anfitrión. Conectamos con el verdadero amor que viene por su tierra. Además del vino, conocimos su producción de miel, polen y propóleo de alta calidad.
  • Vinos naturales: Almorzamos entre viñedos, una bodega boutique gestionada por un grupo de amigos que hacen vinos de mínima intervención. El dato curioso: tienen un rebaño de cabras que fertilizan la finca de forma natural. Entre vides y sabores locales, Luciano presentó cada plato con mucha creatividad y nos contó la historia del proyecto.


Mendoza puede ser diferente

Miles de personas visitan Mendoza todos los días para vivir experiencias gastronómicas inolvidables y conectar con la naturaleza. 

Sabemos que organizar un viaje por cuenta propia puede derivar en experiencias genéricas o logísticas agotadoras. Por eso, nuestro valor es acercarte la experiencia y gestión profesional: tras años en el sector, evitando el turismo masivo. Y poniendo foco en que el tiempo sea tu mayor lujo y no un obstáculo.

En Boomerang Viajes tenemos 25 años diseñando itinerarios a medida. Buscamos siempre el “Lado B” de los destinos y, como Empresa B Certificada, hacemos foco en el impacto de cada programa que organizamos:

  1. Precio inteligente: Gracias a nuestros acuerdos con prestadores, ofrecemos tarifas competitivas y seguridad en las reservas.
  2. Impacto positivo: Tu viaje apoya directamente a las comunidades locales y al cuidado del ambiente.
  3. Cero estrés: Nosotros nos encargamos de la logística para que vos solo te preocupes por disfrutar del paisaje.
  4. El nuevo “lujo”: Actividades sin multitudes, alojamientos atendidos por sus dueños, gastronomía 100% local, excursiones seguras y experiencias auténticas. 

¿Querés vivir tu propia experiencia de “Slow Travel” en Mendoza? Escribinos a argentina@boomerangviajes.tur.ar y diseñemos juntos un viaje que realmente te transforme.