Entre viñedos, montañas, gastronomía regional y experiencias al aire libre, Cuyo invita a descubrir una forma de viajar donde cada paisaje, cada copa y cada encuentro cuentan una historia.
Hola, soy Bettina, directora de Boomerang Viajes.
Hay destinos que se disfrutan con todos los sentidos, lugares donde el paisaje, la gastronomía, la historia y las personas que habitan el territorio se convierten en parte de la experiencia. Para mí, Mendoza y San Juan representan muy bien esa manera de viajar.
Aunque muchas veces pensamos en estas provincias principalmente por sus vinos, ambas tienen mucho más para ofrecer. Los caminos del vino pueden ser también una puerta de entrada para descubrir montañas, pueblos, parques naturales, gastronomía regional y distintas formas de entender la relación entre las personas y el territorio.
Hoy quiero compartir dos propuestas diferentes, pero que pueden complementarse perfectamente para quienes quieran descubrir Cuyo con más tiempo y profundidad.
Mendoza: vino, historia y aventura
Hay viajes que se disfrutan especialmente cuando permiten conocer un territorio a través de sus sabores, pero Mendoza invita a mucho más que eso. Las regiones de Luján de Cuyo y Maipú concentran una enorme diversidad de bodegas, desde proyectos tradicionales hasta propuestas boutique, y permiten acercarse a la cultura del vino a través de visitas, degustaciones y experiencias gastronómicas.
En una experiencia de pocos días también se puede combinar el recorrido por las bodegas con la ciudad, sus espacios verdes y su patrimonio, o extenderse hacia los paisajes de montaña y las distintas propuestas de naturaleza y aventura que ofrece la provincia. Mendoza reúne así vino, gastronomía, cultura y paisajes muy diferentes dentro de un mismo territorio.
En Boomerang Viajes proponemos una experiencia de cuatro días que permite recorrer Luján de Cuyo o Maipú y conocer tres bodegas seleccionadas dentro de una jornada privada que incluye almuerzo y vinos. La variedad de establecimientos de la zona permite que cada recorrido tenga una identidad diferente, y la propuesta busca combinar la experiencia vitivinícola con el conocimiento del territorio y su gastronomía.

Si querés conocer más sobre esta experiencia, hacé clic acá.
San Juan: vino, naturaleza y paisajes que cuentan millones de años
San Juan también forma parte de la identidad vitivinícola de Cuyo. La provincia cuenta con distintas zonas productoras y una propuesta de enoturismo que permite conocer bodegas, degustar vinos y acercarse a una tradición productiva que comparte raíces con Mendoza, pero tiene características propias.
Al mismo tiempo, ofrece algunos de los paisajes naturales más singulares de la región. El recorrido por Ischigualasto y Talampaya permite descubrir formaciones geológicas, cañones y vestigios de millones de años, mientras que la Reserva Provincial Laguna Brava lleva la experiencia a los grandes paisajes de altura.
La reserva se encuentra sobre el camino Internacional a Chile, por el Paso Pircas Negras. Allí, la Laguna Brava se encuentra a 4.230 metros sobre el nivel del mar y comparte el territorio con lagunas de altura donde habitan cientos de flamencos rosados. Durante el recorrido también es posible observar vicuñas y guanacos (podés conocer más en este artículo de Argentina.gob.ar).
La propuesta de Boomerang Viajes combina este recorrido con visitas a Ischigualasto, Talampaya y Laguna Brava, además de una estadía en San Juan y Villa Unión. Es un viaje pensado para quienes disfrutan explorar paisajes diferentes y descubrir cómo la naturaleza fue transformando estos territorios a lo largo del tiempo.

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Dos caminos que también pueden formar parte de un mismo viaje
Algo que muchas veces olvidamos cuando pensamos en Cuyo es que no necesariamente tenemos que elegir entre una provincia y otra. Mendoza y San Juan comparten una fuerte identidad vitivinícola y una enorme riqueza natural y cultural, pero cada territorio tiene sus propios paisajes, historias y formas de vivir estas experiencias.
Un recorrido puede comenzar en Mendoza, entre bodegas, viñedos, gastronomía y paisajes de montaña, y continuar hacia San Juan para descubrir sus parques, sus escenarios de altura y también su tradición vitivinícola. De esta manera, el viaje permite conocer dos territorios diferentes, pero unidos por una misma identidad cuyana.
Creo que ahí está parte de la magia de viajar por Cuyo: entender que detrás de cada paisaje hay una historia, que detrás de cada copa de vino existe un territorio y que cada provincia tiene mucho más para descubrir de lo que solemos imaginar.
Viajar para descubrir
Para mí, viajar por estas regiones no consiste solamente en conocer lugares nuevos. También significa aprender a mirar de otra manera aquello que tenemos delante. Un viñedo puede contarnos sobre el clima y la tierra, mientras que una bodega puede mostrarnos el trabajo de generaciones. Una montaña puede hablarnos de la inmensidad de un territorio y un parque natural puede recordarnos la importancia de conservar esos paisajes para el futuro.
Por eso creo que los viajes más significativos son aquellos que nos permiten volver a casa con algo más que fotografías, con una historia para contar, nuevos sabores para recordar y una comprensión más profunda del lugar que visitamos.
Viajar con propósito
En Boomerang creemos que el turismo puede generar un impacto positivo cuando se desarrolla con respeto y responsabilidad. Como Empresa B, promovemos experiencias que buscan poner en valor los territorios, trabajar junto a prestadores locales e incorporar la medición de la huella de carbono en nuestros programas.
Porque creemos que viajar no es solamente llegar a un destino. También es conocer su historia, valorar a quienes lo habitan y descubrir todo lo que hace único a cada lugar.
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