Seis destinos para vivir un Brasil diferente

Hay lugares de Brasil que todos conocemos de nombre, pero también hay otros que se quedan en la memoria por algo diferente: un paisaje, una forma de vivir, un atardecer, el contacto con la naturaleza o simplemente la sensación de haber descubierto un lugar que todavía conserva su propia identidad.

Hola, soy Bettina, directora de Boomerang Viajes.

Brasil es uno de esos países a los que siempre me gusta volver. Y aunque tiene destinos muy conocidos, también guarda lugares que por su naturaleza, su cultura y su manera de recibir al viajero, ofrecen experiencias completamente diferentes.

A lo largo de mis viajes, fui descubriendo algunos destinos que se convirtieron en mis favoritos. Lugares donde pude disfrutar de playas tranquilas, caminar por pueblos con identidad propia, conocer paisajes sorprendentes y acercarme a la naturaleza de una manera mucho más profunda.

Hoy quiero compartir seis de esos lugares que más me gustan y que recomiendo especialmente cuando alguien busca conocer un Brasil diferente, auténtico y lleno de experiencias únicas. Son destinos que elegí por lo que generan cuando uno está ahí. Algunos invitan a bajar el ritmo, otros a aventurarse y otros a descubrir la naturaleza de una manera mucho más cercana. Pero todos tienen en común que no se sienten como un viaje más.

São Miguel do Gostoso: cuando el viaje invita a bajar el ritmo

São Miguel do Gostoso es de esos lugares que recuerdo por su tranquilidad. Hay algo en ese pequeño pueblo pesquero que hace que uno naturalmente empiece a vivir de otra manera. Me gusta caminar por sus calles tranquilas, acercarme a sus playas extensas y sentir esa brisa que acompaña siempre el paisaje. El mar, las aguas cálidas y los atardeceres hacen que sea muy fácil olvidarse del reloj.

Pero también es un destino para quienes buscan algo más que descanso. El viento, las playas abiertas y el entorno natural permiten sumar aventura, mientras que la vida del pueblo invita a conocer su sabor local y disfrutar de la hospitalidad de su gente.

Para mí, ahí está justamente su encanto: no hace falta llenar los días de actividades para sentir que estás viajando. Caminar, mirar el mar, conocer la vida del pueblo y disfrutar de sus paisajes pueden convertirse en parte de la experiencia.

Para descubrirlo, preparamos un programa de 8 días y 7 noches, con alojamiento con desayuno en NaPraia Brasil Posada, traslados y asistencia al viajero. Una manera de conocer otra cara del nordeste brasileño, más tranquila, cercana y auténtica.

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Barra de Santo Antônio: descubrir la calma de Alagoas

Barra de Santo Antônio tiene algo que me gusta mucho: está cerca de Maceió, pero cuando uno llega siente que entró en otro ritmo. Lo que más recuerdo del lugar es ese paisaje de cocoteros, mar verde esmeralda y acantilados multicolores. Es una costa que invita a caminar y a mirar, pero también a animarse a recorrerla de otra manera, por ejemplo, en buggy.

Una de las cosas que más disfruto de este destino es que permite combinar contemplación y aventura. Se puede pasar un día caminando por la playa, disfrutando de la tranquilidad del mar, o elegir un recorrido que permita conocer mejor los acantilados y la extensión de la costa.

Creo que es uno de esos lugares que demuestran que para encontrar un paisaje increíble no siempre hay que ir detrás de los destinos más famosos. A veces hay que desviarse un poco y dejarse sorprender.

El programa contempla 8 días y 7 noches, con alojamiento, traslados de llegada y salida, asistencia al viajero y reporte de Huella de Carbono. Una experiencia para disfrutar de Alagoas desde un lugar más sereno, con paisajes, aventura y tiempo para recorrer sin apuro.

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Jericoacoara y Fortaleza: dos maneras de vivir el nordeste

Hay viajes que me gustan especialmente por los contrastes que ofrecen. Y este es uno de ellos. Fortaleza tiene energía, movimiento, gastronomía y cultura. Jericoacoara tiene dunas, lagunas y esos atardeceres que hacen que uno se quede mirando el paisaje un rato más.

Me gusta la posibilidad de vivir las dos experiencias en un mismo viaje. Primero encontrarse con una ciudad llena de vida y después cambiar completamente de escenario para adentrarse en un entorno natural donde el paisaje se vuelve protagonista.

Jericoacoara, para mí, tiene algo especial. Las dunas y las lagunas generan una sensación de amplitud y libertad muy difícil de explicar hasta que uno está ahí. Es un lugar para recorrer, descubrir nuevos paisajes y disfrutar de la aventura, pero también para detenerse y contemplar.

Fortaleza, en cambio, aporta otra mirada sobre el Ceará: sus sabores, su cultura, sus playas, las Jangadas y ese movimiento propio de una capital. La combinación permite conocer un nordeste mucho más completo, donde la ciudad y la naturaleza se complementan. El programa incluye 4 noches en Jericoacoara y 3 noches en Fortaleza, con alojamiento con desayuno, vuelos, traslados, asistencia al viajero y reporte de Huella de Carbono.

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Arraial d’Ajuda: el encanto de Bahía

Arraial d’Ajuda es otro de esos lugares a los que les tengo un cariño especial. Me gusta porque tiene esa combinación que, para mí, hace que un destino sea memorable: está ubicado en, “la costa do descobrimento”, playas hermosas, naturaleza, un pueblo con personalidad y una cultura que se siente en cada rincón.

Caminar por sus calles empedradas, acercarse a las playas de arena dorada y encontrarse con los acantilados rojizos es parte de la experiencia. Pero también lo es dejarse llevar por la energía bahiana, la capoeira,  probar los sabores locales y disfrutar de sus atardeceres.

Lo que más me gusta es que Arraial no se vive solamente frente al mar. También se disfruta caminando, descubriendo sus calles, observando sus paisajes y acercándose a una forma de vida donde la hospitalidad y la cultura tienen un lugar muy importante.

Es un destino que permite combinar descanso y aventura, pero sin perder ese espíritu de pueblo que lo hace tan especial. La propuesta contempla 7 días y 7 noches, con alojamiento con desayuno en Hotel Mar Paraiso, traslados, asistencia al viajero y reporte de medición de la Huella de Carbono.

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Manaus: cuando la naturaleza se convierte en el viaje

Si hay un destino que rompe completamente con la imagen tradicional que muchas veces tenemos de Brasil, es Manaus. Llegar hasta allí significa abrir la puerta a otra experiencia. La ciudad permite acercarse a la cultura y la gastronomía regional, pero también es el punto de partida para adentrarse en la Amazonia y encontrarse con una naturaleza que cambia por completo la escala del viaje.

El Encuentro de las Aguas, la biodiversidad y la posibilidad de explorar el entorno amazónico hacen que cada momento tenga algo de descubrimiento. También me interesa especialmente la posibilidad de conocer las tradiciones de la región y comprender cómo la vida, la cultura y la naturaleza están profundamente relacionadas.

En mi caso, lo que más me atrae de una experiencia así es que la naturaleza deja de ser simplemente el paisaje que vemos desde lejos. Pasa a formar parte del viaje. Uno observa, aprende y empieza a entender el territorio de otra manera.

La experiencia combina una estadía inicial en Manaus con 4 noches en Grand Amazon Expedition, en cabina Mandí, además de city tour, traslados, asistencia al viajero y reporte de medición de la Huella de Carbono. Es, sin dudas, una de las opciones que recomendaría para quienes buscan aventura, aprendizaje y una conexión mucho más profunda con la naturaleza.

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Ana Claudia Jatahy

Bonito: vivir la naturaleza desde adentro

Bonito tiene algo que impacta desde el primer momento: el agua. Nadar en ríos completamente transparentes mientras los peces de colores pasan alrededor es una experiencia difícil de comparar con cualquier otra. Y después están las cuevas, que ofrecen otra forma de descubrir el paisaje y suman una cuota de aventura a la experiencia.

Es un destino que permite explorar, nadar, observar y descubrir. Cada actividad propone una manera distinta de acercarse al entorno, desde el contacto con los ríos hasta la exploración de formaciones naturales que cuentan una historia de miles de años.

También me gusta porque invita a viajar con curiosidad y respeto. No se trata solamente de mirar un paisaje hermoso, sino de prestar atención a lo que tenemos delante y valorar la riqueza natural del lugar.

El programa contempla 6 días y 5 noches, con alojamiento en Zagaia Eco Resort, media pensión, traslados privados, asistencia al viajero y reporte de medición de la Huella de Carbono. Bonito es una excelente opción para quienes buscan un viaje activo, conectado con el ecoturismo y con experiencias que difícilmente se olvidan.

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Seis destinos, seis formas de descubrir Brasil

Si tuviera que elegir una sola cosa que une a estos seis lugares, no sería un paisaje determinado. Tampoco una actividad. Es la posibilidad de viajar de otra manera.

São Miguel do Gostoso me invita a bajar el ritmo. Barra de Santo Antônio, a descubrir la belleza de una costa tranquila. Jericoacoara y Fortaleza muestran que ciudad y naturaleza pueden formar parte de un mismo viaje. Arraial d’Ajuda reúne playa, cultura y esa energía tan particular de Bahía. Manaus abre la puerta a la Amazonia. Y Bonito demuestra todo lo que podemos descubrir cuando nos acercamos realmente a la naturaleza.

Son experiencias diferentes, y eso es justamente lo que busco cuando pienso en viajar. Porque para mí viajar no es solamente llegar a un lugar. Es todo lo que ese lugar nos permite sentir, descubrir y aprender.

Viajar con propósito

En Boomerang Viajes creemos que cada viaje puede ser también una oportunidad para conocer mejor los territorios que visitamos, acercarnos a sus comunidades, valorar sus paisajes y viajar de una manera más consciente.

Por eso, en estas propuestas incorporamos también la medición de la huella de carbono cuando corresponde. Porqué disfrutar de un destino y asumir nuestra responsabilidad sobre el impacto que generamos pueden formar parte de la misma experiencia.

Brasil tiene muchísimo para descubrir. Y muchas veces, los viajes que más recordamos son justamente aquellos que nos llevan un poco más allá de lo conocido.