Escuela Chiara Lubich: el valor de construir juntos

La Escuela Chiara Lubich, en José C. Paz, es un proyecto educativo que se construye con el compromiso de las familias, los docentes y las personas que forman parte de su comunidad. Desde Boomerang Viajes acompañamos esta iniciativa y creemos que seguir creciendo también implica generar nuevas formas de participación y trabajo conjunto.

Hola, soy Bettina, directora de Boomerang Viajes, y quiero contarte de este proyecto que hoy forma parte de nuestra manera de entender el propósito de la empresa. Porque vos también podés sumarte.

Una comunidad educativa en crecimiento

La Escuela Chiara Lubich nació a partir de una iniciativa de empresarios vinculados con la Economía de Comunión. Desde la Fundación Charis, asumimos la gestión de un jardín de infantes con una comunidad de alrededor de 80 alumnos que necesitaba dar continuidad a su educación.

Siete años después, en la escuela recibimos a unos 400 alumnos de nivel inicial, primaria y secundaria hasta segundo año, y queremos seguir ampliando nuestra propuesta educativa.

Es una escuela pública de gestión privada, administrada por la Fundación Charis, que se sostiene a través de aportes del Estado, los aportes de las familias, donaciones y un sistema de becas. Las cuotas son accesibles y, cuando una familia atraviesa dificultades para abonarlas, se analiza cada situación particular para acompañar las distintas realidades y garantizar el derecho a la educación de los chicos.

El proyecto se sostiene, ante todo, con el compromiso cotidiano de su comunidad: las familias que participan y contribuyen, así como los docentes, auxiliares y demás trabajadores que llevan adelante sus tareas todos los días. Es un proyecto colectivo, del que también formamos parte desde Boomerang Viajes y otras empresas.

Los espacios también educan

En 2021 tomamos posesión del edificio donde hoy funciona la escuela, que anteriormente había sido una casa de retiro del Movimiento de los Focolares. Desde entonces, el espacio se fue transformando para acompañar el crecimiento de la oferta educativa, con nuevas aulas y ambientes adaptados a las necesidades de cada nivel.

Pablo y Anabella, arquitectos y miembros de la Fundación Charis, suelen destacar una idea que resume esta mirada: “el edificio educa”. Los espacios no solo tienen que responder a una necesidad funcional, sino también transmitir cuidado, orden y respeto, y permitir que los chicos los sientan como propios.

El entorno también ofrece oportunidades para la comunidad. En una zona donde los espacios verdes y las plazas son escasos, el parque de la escuela es un lugar valioso. Entre los proyectos a futuro está la posibilidad de abrirlo al público los fines de semana, para que más vecinos puedan disfrutar de un espacio de encuentro y recreación.

Otro ejemplo del trabajo colectivo es la biblioteca. Lo que inicialmente era un aula se convirtió en un espacio de lectura con el acompañamiento de la Escuela de la Paz de San Isidro, que colaboró con la organización y clasificación de los libros. La biblioteca está disponible tanto para los estudiantes como para sus familias, y cada semana toda la escuela se detiene para compartir diez minutos de lectura.

Un proyecto que crece en comunidad

A lo largo de estos años, distintas personas y organizaciones se fueron vinculando con el proyecto desde sus posibilidades y conocimientos. Por ejemplo, emprendedores que aportaron los bancos de las aulas, organizaciones que nos acompañan con las meriendas y personas particulares que realizan contribuciones periódicas para becar estudiantes. 

La experiencia nos demuestra que el trabajo conjunto permite sostener lo que ya existe y acompañar el crecimiento de la institución.

Al mismo tiempo, continuamos desarrollando nuevas propuestas y pensando en los próximos pasos. Queremos completar el nivel secundario, incorporar laboratorios para las clases de química, contar con un gimnasio que pueda aprovechar también la comunidad e impulsar proyectos vinculados con la huerta, la educación ambiental, financiera y la formación en oficios.

Para avanzar en estas iniciativas, es importante seguir generando vínculos con otras organizaciones y empresas que compartan una mirada de impacto social. Desde redes como el Movimiento de Empresas B y de la Economía de Comunión, hemos hecho encuentros, compartimos experiencias y encontramos siempre nuevas formas de colaborar para generar mayor impacto.

Si te interesa conocer de cerca la Escuela Chiara Lubich, becar a un estudiante o sumarte para co-crear nuevos proyectos vinculados, escribime: bettinagonzalez@boomerangviajes.tur.ar .

El compromiso de estar presentes

Mi vínculo con la escuela también transformó mi manera de entender mi empresa. Este proyecto no es una acción aislada ni algo que queda por fuera del negocio: forma parte del propósito social de la empresa y de nuestra planificación anual. Es una decisión que atraviesa nuestra manera de trabajar y de pensar el futuro.

Hoy soy la representante legal de la escuela y la visito todas las semanas, recorriendo 40 kilómetros en cada viaje para acompañar el proyecto y mantenerme cerca de la comunidad. Ese vínculo permite conocer de primera mano el funcionamiento, los desafíos cotidianos y las ideas que surgen para seguir creciendo.

Creo que las empresas también pueden involucrarse en las comunidades de las que forman parte. No se trata solamente de pensar en los resultados del negocio, sino también en cómo nuestras decisiones se relacionan con el entorno y en qué podemos construir junto con otras personas.

La experiencia de la Escuela Chiara Lubich me reafirma que el impacto no depende de una sola persona ni de una sola organización. Se construye con el trabajo diario de quienes enseñan, aprenden, acompañan y sostienen la institución, y con los vínculos que permiten ampliar sus posibilidades.

Hay una frase que expresa lo que significa para mí este compromiso: cambiar mi metro cuadrado de mundo. No hace falta resolverlo todo para involucrarse; podemos empezar por aquello que tenemos cerca y trabajar con los que están al lado para generar transformaciones concretas.