Mucho más que un encuentro: una experiencia de comunión, territorio y transformación

Hay eventos que no se viven solamente desde la organización o la logística. Hay encuentros que te atraviesan, que te hacen volver a preguntarte por qué hacemos lo que hacemos y hacia dónde queremos ir.

Soy Bettina, Directora de Boomerang Viajes, y durante los últimos días de mayo tuvimos la oportunidad de participar de una experiencia muy especial: el encuentro internacional por los 35 años de la Economía de Comunión (EdC), que reunió en Argentina a 410 empresarios, jóvenes, investigadores, líderes sociales y representantes de comunidades de 38 países.

Se hicieron presentes participantes de distintos puntos de América Latina, Europa, África y Asia, incluyendo delegaciones de países como Burkina Faso, Filipinas o Corea.

La riqueza del encuentro también se reflejó en los 13 idiomas presentes, una muestra concreta del alcance global que hoy tiene la Economía de Comunión y de su capacidad para conectar personas y organizaciones de contextos muy diferentes alrededor de valores compartidos.

¿Qué es la Economía de Comunión?

La Economía de Comunión es un movimiento global que nació en 1991 en São Paulo, Brasil, impulsado por Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares. La iniciativa surgió frente al fuerte contraste social entre los grandes edificios de la ciudad y las favelas que crecían a su alrededor, con una pregunta muy concreta de fondo: ¿es posible construir una economía más humana, inclusiva y solidaria?

A partir de esa inquietud nació una propuesta diferente de hacer empresa y generar valor. Las organizaciones que forman parte de la Economía de Comunión buscan poner a la persona en el centro, promoviendo relaciones basadas en la confianza, la reciprocidad y el bien común. No se trata solamente de “donar” parte de las ganancias, sino de transformar la manera de entender la economía, incorporando la comunión, la fraternidad y el cuidado de las personas como parte del modelo de gestión.

Con el paso de los años, esta red se expandió por los cinco continentes y hoy reúne empresas, cooperativas, proyectos sociales, investigadores, jóvenes y comunidades que trabajan para impulsar modelos económicos con impacto social y ambiental positivo. Actualmente, la Economía de Comunión articula iniciativas vinculadas al desarrollo local, la educación, el trabajo digno, el emprendedurismo social y las economías regenerativas.

Un encuentro internacional con mirada territorial

El evento por los 35 años del movimiento se desarrolló entre el 25 y el 30 de mayo de 2026 y tuvo dos etapas muy distintas, pero complementarias.

La primera etapa, del 25 al 27 de mayo, tuvo un formato muy particular: los participantes se distribuyeron en 20 comunidades locales de América Latina para vivir experiencias de inmersión directa en el territorio. 

No se trató solo de visitar proyectos, sino de convivir, escuchar y conocer de cerca iniciativas vinculadas a empresas sociales, comunidades indígenas, agricultura regenerativa, turismo solidario y emprendimientos juveniles. Hubo experiencias en distintos puntos de Argentina, además de actividades en países como Chile y Ecuador. 

A través de la vivencia, los participantes experimentaron cómo la Economía de Comunión se traduce en acciones concretas en comunidades reales atravesadas por desafíos sociales, culturales y ambientales.

Nos llena de orgullo haber compartido con personas de todo el mundo algunos proyectos en los que venimos trabajando hace varios años:

  • La visita a la Escuela Chiara Lubich, en José C. Paz (Buenos Aires): los participantes conocieron el trabajo de la Fundación Charis Argentina, una organización impulsada por empresarios e integrantes de la Economía de Comunión que acompaña proyectos educativos y comunitarios inspirados en los valores de la comunión. La escuela brinda educación primaria y secundaria en un contexto de alta vulnerabilidad educativa, promoviendo una gestión solidaria, transparente y centrada en el desarrollo de las personas y la comunidad.

 

  • Experiencias de turismo solidario en la Quebrada del Toro (Salta): entre montañas y comunidades andinas, los participantes compartieron momentos con familias de Ingeniero Maury y San Bernardo de las Zorras, conociendo de cerca la vida rural, la cultura local y su relación con la tierra. La experiencia incluyó espacios de intercambio y aprendizaje donde la “Economía de Comunión” está presente en el desarrollo cotidiano de proyectos comunitarios que rescatan saberes ancestrales, promueven el trabajo colectivo y fortalecen las economías locales desde una mirada solidaria y sostenible.

   

  • Encuentros con comunidades y pueblos originarios en Santa María (Catamarca): los participantes recorrieron proyectos comunitarios donde tradición, trabajo colectivo e identidad cultural se combinan para generar oportunidades reales de desarrollo local. La experiencia incluyó espacios como el Centro Aurora, Apacha, la cooperativa Tinku Kamayu, la Comunidad Musquy y el emprendimiento Pikito Calchaky, iniciativas que rescatan saberes ancestrales y muestran cómo la Economía de Comunión se vive en el día a día, fortaleciendo redes comunitarias, promoviendo el trabajo digno y construyendo un futuro más justo y solidario.

  • Experiencias comunitarias en Fortín Dragones (Salta): en el Chaco salteño, los participantes se acercaron a proyectos impulsados junto a comunidades wichí y criollas, en un territorio atravesado por desafíos sociales y ambientales, pero también por una profunda riqueza cultural y humana. La experiencia tuvo como eje al “Centro Comunitario Isí”, un espacio que acompaña a familias, mujeres, niños y jóvenes desde una mirada centrada en la dignidad, la reciprocidad y el trabajo comunitario.

La segunda etapa, realizada el 29 y 30 de mayo en la Usina del Arte, reunió nuevamente a todos los participantes para compartir las experiencias vividas y reflexionar sobre los desafíos actuales de una economía más humana y sostenible. Durante las jornadas se abordaron temas como el cuidado del ambiente, el emprendimiento con propósito, la inclusión de personas en situación de vulnerabilidad, las tensiones de la economía global y el valor de las voces de los pueblos originarios. También fue un espacio para celebrar los 35 años de la Economía de Comunión y pensar colectivamente los próximos pasos de esta red internacional.

El rol de Boomerang Viajes: mucho más que organizar viajes

Desde Boomerang Viajes tuvimos un rol muy importante (y un gran desafío) en este encuentro internacional. Nos encargamos de coordinar gran parte de la logística vinculada al turismo MICE (reuniones, incentivos, conferencias y exposiciones), gestionando viajes, pasajes, alojamientos y visas para participantes que llegaron desde los cinco continentes.

Pero para nosotros no fue simplemente un trabajo. Nacimos hace 25 años inspirados por los valores de la Economía de Comunión: la idea de que viajar puede generar impacto positivo, fortalecer comunidades y crear vínculos humanos reales. 

Por eso, participar de este encuentro tuvo algo emocional. Fue ver reflejado, a escala global, un camino que como agencia venimos construyendo desde nuestros inicios. 

Cuando el turismo conecta personas y territorios

Algo que me generó mucho entusiasmo de este encuentro es la posibilidad de reunir personas, culturas y realidades muy distintas alrededor de una misma búsqueda.

Llegaron participantes desde distintos puntos del mundo, América Latina, África, Asia y Europa, para compartir experiencias, recorrer comunidades, conocer proyectos locales y reflexionar juntos sobre otra manera de pensar la economía y el desarrollo.

Ahí es donde siento que el turismo cobra un sentido mucho más profundo. Porqué organizar viajes no es solamente mover personas de un lugar a otro, también es generar puentes, facilitar encuentros y crear las condiciones para que distintas historias, culturas y miradas puedan conectarse.

Desde Boomerang Viajes tenemos esta visión del turismo desde siempre. Y ser parte de un evento como este, donde personas de diferentes países llegan a Argentina para vivir experiencias transformadoras en comunidades locales, tiene un valor muy especial.

 

Una economía diferente también necesita otra forma de viajar

Muchas veces hablamos de sostenibilidad, impacto o turismo responsable como conceptos abstractos. Encuentros como este muestran que esas ideas pueden convertirse en acciones concretas.

La Economía de Comunión propone una pregunta muy profunda: ¿es posible construir una economía más humana?. Y creo que una parte de esa respuesta también aparece en la forma en la que viajamos, en cómo nos vinculamos con los territorios y en el tipo de experiencias que elegimos promover.

Porque cuando el viaje genera encuentro, intercambio y valor compartido, deja de ser solamente un traslado para convertirse en una verdadera experiencia de transformación.